viernes, 4 de octubre de 2013

A Tomar y Confirmar


A Tomar y Confirmar
Por Paco Gallardo

Sebastían Ritter

Sebastián Ritter, El Expreso de Colombia, se hará matador de toros este día de San Francisco de Asís. Este colombiano de Medellín toma y confirma alternativa el mismo día, ya otros lo hicieron, como el torero madrileño que ha hecho el toreo más sevillano, Antonio Bienvenida.
Existe la alternativa que da el toro, en esta ya hace tiempo que es doctor este torero, esta la dan los cuernos y se compra con sangre, por ello su apuesta firme, el compromiso de seguir pisando esos terrenos, con el refrendo que ya conoce, tiene aún más valor en el que será ese día el toricantano. 




Su última actuación en el ruedo Venteño


Es la última propuesta de la Academía de la Alcornocosa, vamos, para muchos Guantánamo, es la póstuma apuesta del inolvidable Antonio, hoy más vivo que nunca, el que dio forma al torrente de valor y afición que es Sebastián.


Junto al inolvidable Antonio Corbacho. Foto de Anya Bartels



  Un torero largo, es un torero completo, pero pensar que lo es sólo porque desarrolle un amplio espectro de suertes, es quedarnos en la apariencia del concepto, quizás sea aquel que sabe torear de diferentes maneras, a las diferentes formas de embestir, que podrá emocionarnos en los diferentes conceptos en los que se expresa el toreo, alcanzar la belleza desde el movimiento y la gracia o desde la entrega y la quietud,  todo dependiendo de las actitudes de las reses. 


Sebastián, de momento, solo torea de una manera: desde la quietud y desde la entrega. No le han enseñado otra, esa es la apuesta que hasta ahora yo le he visto y la que me ha emocionado y la que le ha llevado a este tren de alta velocidad: paradójamente, la quietud, olvidarse de las piernas y mandar con los brazos, apuesta profunda y difícil que si se domina, sin duda, convierte al torero en sacerdote de unas teorías que tienen sus raíces en el culto al honor y en el culto al valor, muy por encima de éticas más comerciales. 


Orejas y cornadas. 

Su toreo está esculpido en el bronce del toreo clásico y puro, con los condicionantes que ello lleva. Fuerza y poder ante el toro que da y quita;  orejas y cornadas, eso es su toreo, no está investido del oropel que aleja al toreo de la tragedia dionisiaca y bella que representa a la vida burlándose de la muerte que tiene cuernos de toro auténtico, ese que espera y por el que apuesta en Madrid, el que necesita para que tenga la trascendencia que busca expresar en su toreo.



Mando sobre las plantas asentada, asombrosa quietud



Marmorea apuesta que pareció verde aún en el abril sevillano para muchos que no comprendieron en su desprecio a la técnica su actitud de buscar la emoción ante unos novillitos diseñados para la pinturería de otros toreros. Confirma a la vez que se doctora, ¿cuantos años esperan tantas apuestas del toreo para  presentarse ante el juicio del templo que más da y quita? ¡Cuántas desconfianzas de ellos mismos! No es el caso.


Advertíamos desde estas páginas en el pasado mes de febrero, ante la aparición del “desconocido” Ritter, que proponía el inicio de su carrera en la Maestranza y dos consecutivas en Las Ventas, ahí es nada,  que los aficionados tendrán que correr para ver pasar a este expreso de novillero, y lo decíamos porque su propuesta de toreo lucirá más ante el toro, el que esperamos todos.  Que Dios reparta suerte.


http://aficionadospracticosmalaga.blogspot.com.es/2013/02/sebastian-ritter-el-expreso-de-colombia.html 


sábado, 28 de septiembre de 2013

EL DISENTIMIENTO


EL DISENTIMIENTO
Por Paco Gallardo

Acimutal y cenitalmente cada uno ve un espectáculo distinto

El toreo, ejercicio milimétrico, ciencia práctica acompañada de apasionada ceguera y de endiosado orgullo, sostenida en un hilo de caprichosa suerte, amenazado por lo imprevisto y por lo sorprendente y todo reducido a la apuesta de la intuición donde el primero en percatarlo y proponerlo ha de ser el torero.

 Se ejecuta desde una posición metafísica, a pesar de su nombre, que llamamos sitio, en verdad confianza, confianza en sí como centro: el eje donde no ha de girar  solo el toro, sino todas las almas que con el matador han de sentir los mismo. 
Diego Urdiales, clásico y puro, ante la embestida de un Victorino

El torero desde su soledad más íntima propone. Cada aficionado tiene su concepto personal del toreo, de lo que él siente, y no cabe discusión. Difícil entendimiento, ninguno nos resignamos a entender que no entendemos de algo tan brutalmente intrincado y apasionantemente  bello, que busca lo sublime del hombre frente el caos, la barbarie y la muerte. Demasiado complejo, ¿Verdad?

El barroquismo sin límite del genial Morante ante un toro que moriría embistiendo

 
Existen tantas tauromaquias  como casi aficionados. Todas las que respeten los cánones son validas, cánones en constante confrontación y por tanto en constante evolución, vivos. Unas encauzarán las desconcertantes embestidas con mayor o menor derechuras, otras las provocarán en inapelable imposición, otras las comprenderán en frágil entendimiento derramando gracia y armonía; y las más buscarán la alegre música del baile o el afán gimnástico del triunfo, pero todas se necesitan y todas son verdaderas; y en su mayores contrastes se nutrirán más en su esencia. No cabe mayor democracia ni mayor disentimiento.
Saúl Jiménez Fortes en el albero sevillano en un derechazo de honda entrega

Un viejo profesor de literatura me sugería que mientras más libros comprendiera y me apasionaran mejor lector sería. Con el toreo me está ocurriendo todo lo contrario, cada año comprendo menos tauromaquias, a pesar de respetarlas, pero cada día me gustan menos toreros. No era así en los recuerdos de mi mocedad, no comprendía que una corrida, cualquier corrida de toros, no fuera sumamente interesante.

Lo que sigue manteniendo mi atención siempre es el toro, aún sigo pensando que torear es enseñar al toro a embestir y en ese afán pedagógico, entiendo, me atrevo a intentar la quimera, el imposible, de querer entender a todos los toros, enamorarme de todos los toros y a partir de ahí el trato que se les da me parece tan sumamente interesante que casi me permite el interés de todas las lidias hasta que se llega a la falta del trato debido, o al que yo considero debido, algo, por lo demás muy común.  Y es a partir de ahí cuando un torero me interesa aún más, cuando es capaz de enamorarse del toro que ya nadie aprecia ni comprende. La capacidad de sorpresa es inmensa en la fiesta, para bien y para mal.

Después están las apuestas seguras, pero son menos interesantes, eso sí, más científicas y esplendorosas, pero por ello, son menos sublimes. Los extremos no se tocan, en la plaza, se abrazan, por ello para ver lo excelso, lo apasionante, debemos de admitir la desilusión y el caos. Habrá quien piense en un seguro para los toros: “si no queda satisfecho le devolvemos el precio de su entrada”, -seguro que se podría proponer, algún tipo de tauromaquia-, pero, el toreo es el abrazo de los contrarios y la cerrazón del círculo imposible donde la muerte, una cita con ella, se convierte en vida.
Metafísica pura de José, ausencia del cuerpo, a esa confianza le llaman sitio. Idílico. ¿Verdad?

Si aceptamos el toreo como ese milagro posible, que nos conmueve y nos hace vibrar, que nos sacude de la cotidianidad de cualquier existencia, este espectáculo es una apuesta brutal, sin ninguna otra que se le iguale; debemos aceptar los contrarios. Para ello, el ganadero podrá olvidarse del toro medio, y el torero de demostrar que el número uno es el que es capaz de cortarle las orejas a ese toro. Y los medios de dar premios a los mayores números y a la monótona regularidad. La regularidad no es toreo, no eriza el bello, aburre. Yo quiero el toro que emociona, el toro que pide el toreo eterno, el único que me hace ser un adolescente capaz de creer y morir por la belleza, la belleza de mi amada, y si para ello tiene que salir un barrabas o mi torero ese día no está, no importa, yo sabré esperar porque es lo más importante que me ha enseñado la fiesta, creer en los milagros  y saber esperar, aunque sea un milenio.


domingo, 22 de septiembre de 2013

Sobre el sorteo de las reses a lidiar y Málaga

SOBRE EL SORTEO DE LAS RESES A LIDIAR Y MALAGA
Por Paco Gallardo


El Sorteo, expresión de igualdad, no solo entre iguales, sino entre todos los que integran las diferentes ternas. Es un garante del principio democrático que encabeza la Revolución Francesa y que en la fiesta, la más democrática y popular de cuantas además de divertirnos, no es cuestión baladí en los tiempos que corren, nos evoca a numerosos principios y valores y como simpar, el de la Libertad.
 
 No existe libertad sin igualdad. Permitir que en una terna dentro de un cartel tan atrayente o más,  no sea tratada como otras, dentro de un ciclo ferial, donde se compite en una globalidad, y no solo local, y que se permita que los artistas, los competidores, se presenten con un contrato diferente mediante el cual pueden traer de antemano su enemigo o colaborador, no es servir a una apertura necesaria en una competencia por los puestos de importancia para que el Toreo sea lo que ahora nos cuestionamos: preeminencia de lo mejor y de los mejores en libre competencia
 
Ya de por sí, con solo ojear cualquier cartel nos posicionamos en las garantías de poder disfrutar o no de una tarde toros y de su importancia o trascendencia, todo, por supuesto, tan aleatorio como que embista el toro y el torero se olvide que es mortal. 
 
Ya existen corridas de primera, segunda… independientemente de las plazas, pues no existe pudor por parte del entramado taurino de presentarse a donde fuera impidiendo el posible desarrollo del conocimiento del oficio y del trato con el publico de los que también quiere interpretar el arte de Cúchares y la necesidad de comer todos los dias.  Si a ello, le sumamos la posibilidad de la otra parte, la del más que imprevisible toro, que de dentro una ganadería se reserve diferentes reatas o productos de raceadores contrastados o con mayor probabilidad de garantizar ese triunfo, está clara la importancia de lo que se demanda cuando con tantos esfuerzos se institucionaliza la figura del sorteo en las plazas de toros.
 
La fiesta como reflejo de la sociedad nos presenta empresas que en holding, en integración empresarial, no representan la función que nos parece, así podemos encontrarnos con un apoderado, que lo último que le puede interesar es el interés de su poderdante, del que comparte un mero porcentaje mercantil, pues, antes que ello, es empresario, ganadero, o mercader de las carnes entre otras florituras.
 
Con estas tarjetas de presentación tan dispares, ocurre que no se entienda la solución ya añeja de problemas como el derecho de imagen de los Toreros, entre otras rentabilidades y ganancias empresariales. Esta ambivalencia y en especial, el copar todas las posibilidades de mercado  que les permite el montaje de lo que ellos llaman espectáculos a un aforo muy ínfimo, vamos a la plaza los de siempre, por si embiste el toro y el otro cumple, pero que repartiendo pérdidas e introduciendo sus productos, van renqueando con las Tauromaquias de nuestros tiempos.

Las figuras, sus empresas, pues, no son ellos los dueños de sus destinos, en este año del 2013 se han cerrado aún más, han llegado al intento de monopolizar las mermadas ferias y entran a por todo, pues son muchos los gastos que conlleva semejante puesta en escena  y muchas las esperanza de negocio.  Necesitan volumen de números, y dentro de esta lucha de aunar codos han dado un paso más en presentar el Toreo, como un mero espectáculo, o al menos un espectáculo con mayor garantía, con mayor expectación, eso sí de Tauromaquia, a costa de evitar el sortear las reses. Las dificultades para los que aspiran al ascenso social y profesional se multiplican, no solo ante la imposibilidad de entrar en determinados carteles donde se puede producir esa renovación, sino que además, en esos carteles las garantías son aún si cabes mayor de perpetuar un triunfo con un menor factor en la suerte. 

La concepción de las corridas de toros como mero espectáculo legitima, por supuesto, al protagonista, al artista que se expresa, le legitima a la elección de cuanto crea propicio para la expresión de su obra, de su arte. Pero, esta concepción, esta Tauromaquia, dista un trecho del rito, de la epopeya, de la exaltación dionisíaca del valor y del honor, entre los valores  que es la fiesta.

Mucho más que esa borrachera, que esa locura tan difícil, y por tanto menos probable de ser presenciada por quien compra una entrada, nunca sucederá por mol de la garantía de un gran espectáculo, eso sí también maravilloso, lleno de plasticidad, música, color, folclore, cariño entrañable  y agilidad elástica  que pueden representar ciertas Tauromaquias de nuestros tiempos y que se nos presentan como paradigmas del toreo. 

 Cuando un espectador, compra una entrada de toros,  a pesar de ser consciente que puede no ocurrir lo que espera, la expresión de algo sublime,  asiste a un espectáculo donde invitada la muerte, lo heroico, se espera, sobrevivirá a lo bárbaro y sangriento; que también presenciará.

Sin los valores fundamentales y entre ellos, uno más, es el Democrático, que permite el claro ascenso social y de igualitaria competencia, la fiesta decaería en banalidad.

No es poco, presenciar la maestría,  agilidad, luz, color… el espectador verá un gran espectáculo, ello será casi seguro, pero la Fiesta de Toros, el Toreo, con toda su grandeza, es otra cosa y ella  nos traslada al límite de lo probable,  que no puede ser garantizado, eso es gentileza del artista, arriesgar su vida para emocionarnos, pero se le espera.

El espectador  arriesga también su tiempo y el precio de su entrada, como espectáculo de riesgo, el  que aspira ver el Toreo, arriesga esta seguridad de ver un espectáculo más por el milagro de sobrepasar el límite de lo razonal y entrar en el campo de lo sublime que es el único que legitima a estos artistas a la posibilidad de derramar su sangre, y  la de su víctima propiciatoria; y además  en los tiempos que corre con tantas opciones de ocio, si de eso se trata.

El Toreo no puede ser nunca sólo un espectáculo, por ello, los principios y valores que representan son los que le trascienden a un campo mucho más elevado que el mero ocio, entretenimiento o apuesta mercantil, por muy divertida o sustanciosa  que sea.
 
En la reciente feria de nuestra ciudad no existió sorteo en la corrida de toros del día 21 de agosto, en el afán por parte de las instituciones de llegar a un acuerdo con empresa y matadores para evitar que no se diera el festejo con todo lo que ello conlleva. 
 
En este punto, es de agradecer por parte de la Delegación del Gobierno de Málaga, en la figura de su Jefa de Juego y Espectáculo el tratamiento que le está dando al problema surgido recientemente en nuestra feria y que permitirá un Desarrollo del Reglamento Andaluz para que el Toreo siga siendo ese grito de Libertad por el que todos apostamos.



jueves, 29 de agosto de 2013

" NO ERA UNA TARDE CUALQUIERA "



"NO ERA UNA TARDE CUALQUIERA"
POR CARLOS BARRERA

FESTIVAL TAURINO DE MIJAS
José Luis vistiéndose en el hotel


Claro que no era una tarde cualquiera, era el 28 de julio de 2013, día tan esperado como agua de Mayo. Este día toreaba  José Luis Jimenez "EL CONDE". No sólo toreaba el torero, toreaba un amigo, un gran amigo, esos amigos a los que a uno no le gusta ver torear esos toracos tan grandes y no es porque no este preparado, de sobra, es porque cuando uno tiene ese especial sentimiento con el torero no quiere que le pase nada y se sufre mucho.
Esa mañana amaneció soleada, calurosa, sin viento, magnifica para torear, en una plaza idílica, chiquita pero muy torera, bien limpia y regada, la plaza de toros del pueblo de Mijas.
Plaza de toros de Mijas


Igual siguió la tarde, tarde de toros y flamenco, con el que se abrió el festival, caballo y flamenco, un espectáculo con un marcado sabor andaluz como preámbulo al festival taurino.
la terna, formada por Fran Evans, Francisco Miguel y José Luis Molina " EL CONDE" hicieron el paseillo como si lo hubieran hecho mil veces, agarrados al piso y con seguridad.

la plaza llena esperando a los artistas

Abrió cartel Fran Evans, que a su edad, estuvo tremendo con su novillo, toreo de capote rematando con vistosa media verónica. Ya en la muleta hizo un toreo ligado aportando gusto y  personalidad, terminando con  bernadinas ajustadas. Buen uso del acero que le dieron el triunfo (dos orejas).


de izquierda a derecha, Francisco Miguel, Fran Evans y " EL CONDE"
El segundo en la terna fue Francisco Miguel, de Cadiz, que le toco un novillo un poco mas complicado, pero que supero en todo momento. Abrió de capote con tres lances sacándolo al centro del ruedo con elegancia torera. Buenos doblones como comienzo de  faena muleteril, seguidos de tandas por la derecha y con elegantes pases de pecho. Naturales ligados de composición armónica. Mato de media estocada. Gusto y corte torero de manifiesta pulcritud que afloraron en la labor de este gaditano.(una oreja)
Francisco Miguel con un natural de bella instantánea


Por fin llego el momento esperado! a nosotros se nos hizo eterno, a él, creo que mas. Le salio un novillo de excesiva complicacion, desde el primer pase de capote se pudo apreciar el peligro que tenia este novillo.
A José Luis le apretó en tablas saliendo airoso con cuatro lances de capote  de aceptable condición sin poder rematar.

Jose Luis con su saludo capotero

En banderillas lo puso muy complicado y recortando a los banderilleros. Estoico comportamiento de José Luis ante un novillo que no le dio opción. Pronto cogió la muleta y dispuesto a torear al complicado novillo de condición satánica. Lo intento de todas las maneras, llevándolo largo, intentando someterlo por bajo, con una lidia de las que hacen mella en la afición, no solo por la entrega , sino por su valor torero y su técnica afianzada y curtida a base de tentaderos.


José Luis sometiendo al novillo



Faena con sello de calidad que no alcanzara la cúspide por culpa del astado. Vimos pases de pecho de gran calidad y compostura.
"El Conde" en un pase de pecho


Hubo momentos de gran peligro, de los que se encoge el estomago y hasta que no ves al torero en pie, no te quedas tranquilo, sobre todo, cuando se le echó el novillo encima y cayó de espaldas, gracias a Dios sin consecuencias para José Luis. Pinchó con el acero.




 
No tuvo suerte con el acero




No era una tarde cualquiera, el 28 de Julio de 2013 toreaba José Luis "El Conde" , nuestro amigo, y esperábamos ver la exaltacion del arte del toreo, la pureza, lo clásico y quizás lo eterno, en definitiva a José Luis . El burel no quiso que viéramos el arte, pero si nos dejo ver la técnica, la elegancia personificada, la paciencia, el arrojo y la vergüenza torera de un torero que, de querer haber sido figura lo hubiera conseguido.

NOTA: Te agradecemos el Brindis tan cariñoso a nuestra Asociación.




sábado, 24 de agosto de 2013

Morante

Mi Torero
Por Paco Gallardo


Mi Torero

No embiste un toro, embiste la Bravura, no torea un torero concreto, torea la Torería; por eso, cuando Morante le da a elegir entre sus muslos y la muleta, al que ha sido  elegido desde sus más lejanos ancestros para embestir con los riñones y herir con los pitones, torea la Torería.



¿Qué es la Torería? Es una actitud ante la vida y una forma de entenderla. También es una forma segura de llevarse más sopapos que nadie, pero, también es una forma de vivir en plenitud y dormir muy tranquilo. Se aleja mucho de lo políticamente correcto, es, decir lo que se piensa y hacer lo que se dice. Es comprometerse, mancharse  e implicarse, no sólo acompañar o dejar pasar las cosas o las embestidas, es crearlas y expresarse con ellas;  que se está dispuesta a arriesgar mucho por lo que se cree. Implicarse diciendo si, o diciendo no, es vestirse por los pies y además disfrutar con ello. Y todo, lo más despacio que se pueda o no pueda nadie; muy “remascaíto”, como aconsejaba el “Piyayo” a sus Churumbeles llenos de greñas y de hambre. Es desgastarse y desgarrarse. Es saber que se está vivo, y se está vivo porque se siente, unas veces el triunfo y otras el dolor, que las dos añejan. 




La Torería cada vez se da menos en las plazas de toros, hay, eso sí, más gimnasia que nunca, quizás guste verla en otros sitios, pero en esos círculos atávicos que son las Plazas de Toros es la Torería la reina y señora, por eso, las gentes que  la añoran, van menos. Ocurre que es muy cara, pide el tributo de la sangre, de la entrega, el de romperse, como el amor y como todo lo que merece la pena. Tiene que ver mucho con la dureza de la fragua de Triana o con la gracia de los marengos de mi infancia que pregonaban “pescao fresco”. La Torería huele, se ve, se oye, y agita el alma. Por eso, cuando torea Morante huele a Torero y se siente en el imaginario colectivo de cuantos vamos a la plaza que no torea sólo Morante, torea Rafael “El Gallo”, Chicuelo, Cagancho… y cuantos han cogido la vida por los cuernos vestidos de oro, plata o plomo.





La Torería no se enseña en las escuelas, hay que venir con ella puesta. También tiene un sitio, que hiere y duele, en el amor es el olvido, en el toreo son las “corná”, pero  quien ha probado su hiel y su miel no le importa el pago del tributo, aunque quede en el andén eternamente, como la enamorada Penélope. Merece la pena la espera. ¡Ay mi Morante!