sábado, 15 de agosto de 2015

CARRATRACA TIENE UN TORERO


Por Paco Gallardo



Francisco Morales a hombros por aclamación a Plaza llena


Se llama Francisco Morales y pertenece a la Escuela Taurina Diputación de Málaga, ayer haciendo el Toreo, fue el indiscutible ganador del Certamen Internacional de Escuelas Taurinas.

Afición hay en Málaga y llena los tendidos. Ambiente grande en una Plaza  que apuesta por el futuro.

El rigor presidencial hizo que la salida a hombros del Torero en esta Plaza de Primera fuera a ley.

Morales se dedicó a torear sin otra pretensión que expresar el enorme sentimiento que posee por la Tauromaquia, disfrutó y nos transmitió desde su juventud y bisoñéz aún, que esto del toreo es cosa bien distinta a otros espectáculos, taurinos o no, donde la gimnasia y otras virtudes escénicas toman la primacía del contenido.

Carratraca un pueblo lleno de cultura e historia apasionante


El Torero de Carratraca se dedicó a plantear desde el reposo que da la afición y el valor, su concepción del Toreo, una donde los terrenos importan, donde la colocación es fundamental y donde el pase busca ser un muletazo, el muletazo una serie con sentido y estas una obra. El, lójicamente está lejos de materializar esto, que no es poco, pero ayer lo propuso.  Para ello, tuvo las embestidas de un excelente eral de Luis Algarra. Independientemente de cualquier detalle técnico o no; resalto la capacidad del novel en buscar el éxito desde un concepto tan denostado como es simplemente el toreo. 

Felicidades Torero y felicidades a la Escuela Taurina de Málaga.

domingo, 12 de enero de 2014

VOLVER A TAPATANA


VOLVER A TAPATANA
Por Paco Gallardo
Fotos: Paco Farfán
 

Es la finca de Carlos Núñez donde ayer disfrutamos de lo lindo. Disfrutamos  de la entrega “enclasada” de la bravura. Regresábamos con el recuerdo de los que no pudieron asistir por diferentes motivos.  Al “Pelos”, ese gran Torero que tenemos en el extranjero,  es por motivos obvios al que más añoramos.

Esta salida era para poder vernos todos delante de unas vacas en las navidades y por mal tiempo se ha atrasado a este día donde ya no contábamos con su presencia. Lo importante es que se le espera  y “se le teme”  con ganas.

Fue un complemento ideal a la charla del día anterior
 
Lidiamos una primera añoja, que muy en Núñez, tanto de hechuras como de comportamiento, nos regaló unas enrazadas y templadas embestidas al final de  las series que posibilitaron en más de un momento el torero bueno y, sobre todo, sentido y profundo. Es evidente que por tamaño, no puede tener una consideración importante lo que se le hiciera, pero, para nosotros, que no tenemos la posibilidad de torear como nos gustaría y por aquello que, cada uno sabe el trabajo que cuesta ponerse ahí, tuvo mucha importancia e intensidad todo lo que se le hizo.
Cruz del Campo, dando ventajas a quien le devolvió la grandeza
 
Vimos un animal difícil de cuajar con el capote, abanto, y del que confiábamos y lidiábamos en espera de que se equilibrara y presentara verdadera pelea. Y lo hizo, en cuanto se quedó sola con el que le plantaba la muleta, siempre en su sitio,  con la colocación y suavidad que ella quería fue constantemente  a más y todos crecimos como toreros con ella.
Juan Bonachera, buscando la colocación donde le enjaretó sin enmendarse
 
 Esta vaca, de la familia de las Jardineras, antes de salir, sabíamos de sus posibilidades, fue un lujo haber tenido el día anterior una charla sobre el encaste, sus familias, características zootécnicas y comportamiento de estos mismos animales.
Fernando Cámara, el artífice de nuestro toreo
Nos fuimos con el placer de haberla entendido, que para unos principiantes, no es poco. Sobra decir que nada de esto hubiera sido posible sin la presencia, consejo y buenas maneras de nuestro inconmensurable Maestro: Fernando Cámara, nos hacía las veces de profesor, de auxiliarnos en los quites de peligros que se ocasionaron; y de arengarnos en los momentos de mayor duda. Fue, como es el toreo que por lo menos a mí me gusta. No mucho, por ser casi un milagro, pero sí muy intenso y algunos vibramos con la emoción de la raza y de la clase.
Nuestro Magnífico José Luis que tuvo el valor de plantarle cara a la anterior, y con esta se sintió.
 
Después salió una erala que no era la que tenía que haber salido. Era otra construcción, era de las procedencias que buscan, o han buscado, como hemos comentados en entradas anteriores aumentar el tamaño y la cara de estos Núñez de toreo y de toreros buenos. Era más destartalada, grandona y con unos pitones astigordos fuera de toda duda. No podía embestir y no embistió. Muy valientes estuvieron los que el valor les sirvió para dar la cara de toreros. 
Esta se quedó en los corrales, con esas hechuras.
 
Después salió, para bien de los que no pudieron hacer el toreo con ella, una añoja dulce, muy justa. Clase, sin fuerza, sin molestar, y dejó estar a cuantos se pusieron delante. Fue la ideal para ir abriendo caminos y buscar la necesaria colocación, temple y buen gusto que también  es el toreo.  Con este sabor nos vinimos caminito de Málaga la bella, con la miel y la hiel que da lo más grande: El torero y además entre amigos. !Que corto se hizo el camino!

lunes, 6 de enero de 2014

Algunos Toros no tienen que ser elefantes


Algunos Toros no tienen que ser elefantes
Por Paco Gallardo

Como el bonito y bravo toro de Núñez que no podemos ver en algunas plazas.  Y lo peor que tampoco se le espera. No está en su mejor momento.  Los ganaderos que siguen fieles al encaste, que no es lo mismo que seguir fiel a la sangre, sueñan con él. Muchos ya lo han desnaturalizado y lo han agigantado, no es Núñez; y, ni ellos saben cómo embisten, -si lo saben, no embisten-, ni  que toro quieren hacer, ni que tauromaquia sienten. Son comerciales. Quieren vencer, perdón vender, estar en la onda, sin importarle de qué es el concurso.
Emilio en la profunda soleá trianera

Me contaron una pequeña historia de un concurso de conejos. Diferentes personas presentaban un conejo y el más grande ganaba. Cuando ya era imposible aportar uno más grande por no existir en la naturaleza, aparece el concursante que iba a ganar: llevaba en su remolque un elefante todo aplastadito, atado y con cara de bueno. Cuando los demás participantes y espectadores le corrigen al atrevido: ¡No es un concurso de elefantes, es un concurso de conejos! Quién contesta inopinadamente es el pobre elefante con tono de súplica: ¡Por favor no me peguen más, yo soy un conejo, no un elefante!
Vive una ilusión, lleva tres días padreando por primera vez

Eso parece decirnos, desde el campo bravo, viendo que ya no existen sus vacas o que las cubre el toro de carne: Yo no soy un elefante, yo soy un Toro Bravo.
Aún existe en el campo. Paciente y costosamente, sigue esperando una reorganización  lógica aplicada a la fiesta. Un toro muy difícil de lidiar en plazas de primera, por su tamaño y por sus pitones, sacarlo de ese chasis, es condenarlo y condenarnos a lo que no debería de ser. Un toro complicado para los toreros que no son tan buenos. Un toro que necesita que le puedan,  que le enseñen, que les consientan, que lo lidien, que lo entiendan, para por mol de Villamarta, nos dé esas embestidas humilladas, profundas, entregadas en los vuelos, desde como un matemático diría, desde el menos infinito,  y esperando que tiren de ellas hasta donde sea capaz el torero. Muchos le llamaron el tranco de más. Un toro bueno para los toreros buenos, eso lo hermana con Saltillo su sangre le viene de Villamarta.
Torear

Hoy vivimos muy metidos en las apariencias. No solo en la fachada, un toro grande  nos parece que es más toro, como si fuera un coche o al peso. Hemos evolucionado el concepto de las apariencias también en las embestidas. Una embestida que se va, mejor que viene; es más fácil desprenderse de ella, especialmente a los toreros que le quema el toro que se mueve en las cercanías. Pero a nosotros que las vemos de lejos,  nos parecen por veloces y violentas que son las que valen en una emotividad de compañía de barra o de saludo de whatsapp. Esas embestidas alegres que son acompañadas, sin molestar, no se torean. Son los que hoy llamamos amigos pero no te atreves a molestar y por supuesto, ellos a ti tampoco. Eso no es la amistad ni esto el toreo. Esas embestidas, esas relaciones son más rápidas pero no más profundas e importantes para el toro, para el torero y para hacer el toreo, que aquí es de lo que se trata.
 Embestir es ir a pelear, no pasar para huir por muy grande que sea el toro.
 Tirar del toro, despacito y cerca, está relacionado con ello. Con torear. Traerlo enganchado y llevarlo cerca y despacio. Ni más, ni menos. Lo otro, es acompañarlo, eso sí, sin molestar, sin compromiso, por donde se quiere marchar y además con una falsa alegría que no es acometida, no es compromiso,  y ni mucho menos bravura, sino alegre huida, del que con prisas no se quiere involucrar, casi como nos pasa a muchos con las cosas que hacemos mal. Todos estos matices, un público observador más allá de las meras formas lo ha observado. Actualmente, quizás la falta de emoción nos haga estar pensando en otras cosas y no nos interese en una tarde de toros estos ricos detalles que hacen sublime la corrida de toros, la lidia de un toro. No lo sé.



Con la nobleza de su linaje se pregunta Alpargatera...
Pero el que  tiene todos estos matices, toda esta tauromaquia,  y ahora, para que paran en otoño, le toca padrear a sus vacas. Le toca crear el toro del 2019, no sabe si es mejor el charoles o el retinto. O esperar en el milagro que confirma que las esencia está en pequeños frascos y que un toro, algunos toros son buenos sin tener que que ser elefantes.

jueves, 21 de noviembre de 2013

¡Silverio no te rajes!


¡Silverio no te rajes!

Por Paco Gallardo


Es el grito de sus paisanos a quien confesado y recién testado ante notario, rompe el paseo con el Monstruo de Córdoba. Una forma de vivir,  sentir y hacer el toreo de quien, por supuesto, no se rajó.
Nombrado Faraón de Texcoco, quien enjuto de hambres pasadas, siempre aspiró al toreo lento y majestuoso de manos bajas, desmallado, rítmico de caricias en los toques y firmeza de plantas;  naturalidad y  honestidad en el triunfo y en el fracaso. Como humano que aspira al elixir de los Dioses: inconstante.
 La muerte y agonía de su hermano Carmelo por las astas de aquel fiero Michín, le hace ante la tortuosa repatriación del cadáver: ser Torero.  Cuatro de sus hermanos murieron antes de los doce años, fatigas y miserias para quien arriesgando lo más valioso muere con más de noventa años, -paradojas de la vida-
La verónica del Compadre
 
Anunciado junto a Manolete en la plaza carabanchelera de Tetuán de Las Victorias, el destino le tenía preparado escribir a ambos las mayores páginas de gloria de la Edad de Oro del Toreo Mexicano. España se lo perdió, unos dicen que, por reparo del propio Silverio al ver como andaba el Monstruo; otros, a la astucia  y suspicacia del apoderado de Manolete, Camará, que ya lo tenía emparejado con Arruza y evitaba el desgaste y cornadas que llegaron en México.  Sea por lo que fuera, es en el país azteca, donde, como si se fuera la guerra, se convulsiona, se paraliza y Silverio le planta cara nada más ni nada menos que a uno de los más grandes de la historia. Ese día comprendió una de las enseñanzas más complejas que tiene el Toreo, la Guerra y la Vida, que ir dispuesto a morir es la forma más segura de regresar con el triunfo y poder decir al final de tu camino que has toreado, has triunfado y has vivido.
Nunca habló mal de ningún torero, sólo por el hecho de ponerse delante manifestó el máximo respeto. Aficionado también a las rancheras, existe una grabación a dúo con Manolete cantando “La feria de las flores” ese Manolete, su amigo vital y  entusiasta que aquí no nos dejaron ver, entre sus estrofas, una, y la llevaron a cabo en el ruedo de la competencia para la grandeza de la fiesta más bella.
…Aquí vine porque vine
A la feria de las flores
No hay cerro que se me empine
Ni cuaco que se me atore…
 
Torero fino, desmayado, chicuelinas de mano bajas, como es el toreo, y un trincherazo majestuoso que todavía no ha terminado, prueba de ello es el bronce que forma con el inmortal Tanguito, hasta ocho vueltas de pasión, de júbilo, de desenfreno del toreo mexicano. Subyugó a públicos e influenció en Toreros, dramatismo y hondura, desigualdad y emoción; fue esencia y sabor de una forma de sentir y de vivir.
 
esencia y sabor de una forma de sentir y vivir
 
Primer rabo en la México ante las barbas de Manolete que tampoco estuvo manco esa tarde, languidez de su verónica, fantasía en el capote, poder con la derecha y el trincherazo del que le bautizaron Monarca.
 Diamante del Redondel,
Carmelo que está en el cielo se asoma a verte torear, Monarca del Trincherazo
 Torerazo azteca y español

 
 El Tormento de las Mujeres, motivo de pasodobles y canciones, esculturas y poesía,  nos recuerda que la vida sin pasión no es la misma. Llegó a torear en Cuba, confirmó a los grandes que pasaron por México como el Litri de los cincuenta y al todo poderoso Ordóñez; y se retiró, para que no quedaran dudas regaló todos los ternos. Esa tarde su último toro, no fue del hierro anunciado; “Malagueño” al que cuajó, a pesar de los pesares, era de San Diego de los Padres, la misma ganadería que aquel ya lejano “Michín”, el que lo inició todo. Se cerró el círculo, pero siempre nos quedará una forma de sentir y de vivir el Toreo. De Vivir.
 


domingo, 10 de noviembre de 2013

Tentadero en Tapatana

Tentadero en Tapatana, Una de  Núñez
Por Paco Gallardo
fotos Paco Farfán
 
En esta finca emblemática que hoy ostenta el corazón de lo Núñez, Tapatana disfrutamos los Aficionados Prácticos de Málaga y los amigos que quisieron acompañarnos de una estupenda mañana con sabor a Toro. Atrás quedó la finca matriz de Los Derramaderos, donde arranca la que será eterna historia de este encaste tan singular y especial: El Toro de Núñez.
 
parte de la camada de añojos
 
Con tres procedencias diferentes, Rincón, Mora-Figueroa y Villamarta, esta sangre tan especial es mucho más que sólo esto. Aglutina caracteres del toro Vázqueño y especialmente lo mejor de Vistahermosa, con aportaciones de Saltillo que lo hacen tan especial. Especial para las buenos toreros, como el toro de Saltillo, esta aproximación le lleva por la amalgama que es muy concretamente Villamarta.
 
 
Abantos y sueltos de salida, irán siempre a más y hacen que los tentaderos pudieran ser eternos como surtidores de embestidas templadas y profundas. Muy definido y concreto, soñado para que exista el toreo. Nos encontramos con cuatro vacas que hicieron las delicias que los que, ese día tuvimos la suerte de estar ante la nobleza de sus rítmicas arrancadas.
 
 
Finas de cabos, muy bajitas, tuvieron mucho de rincón, y nos dieron mucho sitio y mucho tiempo para estar delante de la cara de ellas, todas humillaron y tuvieron recorrido, pedían que las mandaran y especialmente colocación y ningún tirón. Eso es lo que intentamos algunos. Otros lo consiguieron.

 

 
Ente los amigos que nos acompañaron estuvo Paco Farfán un avezado paracaidista que sabe lo que es controlar el instinto y templarse, lo ha demostrado en su más 3000 saltos por todo el mundo, algunos con connotaciones muy particulares, yo creo que no tardaremos en verlo con la muleta en la mano. Lo mismo le pasa a José Carlos, alumno de 4 de la ESO que manifestó interés por la fiesta y que hubo que explicarle que más adelante se pondrá el también, todos disfrutamos de la Torería que reinó en la mañana y de la amistad. No conseguí fotos de Antonio San Miguel, siempre tan valiente y dispuesto a colaborar en todo, Antonio de Cádiz, que nos deja siempre el regusto del toreo añejo y templado, José Ramón que a su acrisolada elegancia le está uniendo una agilidad de piernas y reflejos propios de la juventud que está disfrutando delante de la cara del toro y de Marcos que el día que diga aquí esta el tío romperá el cuadro.
 
 
 
 
Como siempre las ausencias fueron sentidas y nos acordamos de todos, especialmente del Maestro, que con compromisos ineludibles se le echó mucho en falta, a pesar de los esfuerzos y de los consejos de José Luis, que asumió el papel de veterano y director de lidia y no dejó de asesorar a sus compañeros, así como de los quites y de la maestría del novillero de la Escuela Taurina de la Diputación de Málaga Adolfo Ramos.
 
Agradecemos al ganadero toda su hospitalidad y en especial la clase de sus vacas, le deseamos suerte en su convencimiento de criar el toro que siente, el que hace sentir el toreo.
 

 Bartolomé
 Bonachera
 Cándido
 Francis
 José Luis
Paco Gallardo
Fernando de Huelva








miércoles, 30 de octubre de 2013

Truco o Trato


Por Paco Gallardo

Hace ya tiempo y tan actual todo, por ello en estas fechas, tan entrañables, 
recordamos un gran día sin Truco y sin Trato.

Son los gustos del público, con  su actitud, los que determinan la fiesta. Hoy con una sociedad completamente urbanita, donde es más cercano el tono de voz del doblador de Mickey Mouse o la cercana halloween con su truco o trato, que acordarnos en estas fechas del Tenorio con todo su sarcasmo y toda su poesía, o emocionarnos con un amanecer en  compañía de un ser querido, y no digamos intentar comprender a la naturaleza simbolizada en la embestida de un toro; se nos hace muy difícil. 


Es por ello, por lo que los públicos actuales tan preocupados de realizar tantas cosas que la modernidad nos ofrece y tan alejados del mundo rustico del que procede el toro, donde impera otro tiempo, no pueden pararse a observarlo, a diferenciarlo y a diferenciarse en esta
aldea global.


Aunque un toro respecto a otro sean muy parecido, son distintos, muy distintos, hasta los hermanos de padre y madre que ya has visto embestir no tienen porqué parecerse. Al toro no solo le observamos los aficionados por sus hechuras, sus formas, queremos y es fundamental, descubrir los arcanos de su bravura, el fondo sobre la forma, aunque esté muy relacionadas,  en esto no hay globalización. Cada uno es único e irrepetible, vamos como tu y como yo.

Sin este concepto, jamás valoraremos en su medida una faena, y mucho menos una lidia. !Que importante la lidia! Solo estaremos cualificados para con suerte decir que este pase o aquel es bonito.  Avanzaremos parejo a lo que ahora consumimos: mucho y rápido, claro totalmente superficial. La mayoría de las veces con muy mala digestión.


Pues estas cosas disfrutamos un día no lejano y que ahora recordamos en la finca “Los Varilargueros”, disfrutamos del tiempo y con tiempo, de la hospitalidad de ese gran Torero a caballo que es Pepillo de Málaga, y de la maestría de Fernando Cámara, nuestra alma como aficionados,  y  por su puesto, del ramillete de toreros y toreras que tuvieron a bien de medirse y encontrarse.  Simplemente un día entre amigos y familia. Para muestra os dejo estas fotos. Sin truco y sin trato.





Calentando los motores o apaciguando las mariposas de la barriga




Jose Luis  o el arte en las cercanías



Carlos buscando el más cerca, más despacio y más largo


El toreo es sueño, como diría Calderón, Jose Ramón ya no solo lo sueña

Bonachera y el éxtasis en redondo

Juan al natural en su eterna juventud

Morente a compás, como se canta y se baila, como se vive y como torea Paula

Poderío y sentimiento en el toreo de Curro

Quietud de Tomás ayudando a quien te quiere embestir

El placer de mirarte a los ojos y encontrarme.



Por fin hemos tenido un fotógrafo. Todas las fotos son gentileza del gran aficionado y torero Paco Guerrero.

domingo, 20 de octubre de 2013

Málaga huele a Torero

Málaga huele a Torero

Por Paco Gallardo

Fotos de Curro Villegas


Una lección de Torería, ayer en el corazón de la Axarquía, que se está convirtiendo también, en el corazón de la comarca taurina de la ciudad de Málaga. En el bonito pueblo de Benamocarrá, pudimos disfrutar los numerosos aficionados  que nos dimos cita, de la Magistral Clase de un Torero de Málaga llamado Fernando Cámara. Permítanme nuestros amigos de Arjona, Jaén, donde vio la luz por primera vez, que digamos malagueños en mol del cariño que se le afecta, y por lo mucho que se le debe cuantos nos se acercamos  a preguntarle, abierto a todos, en el dorado albero de nuestra Malagueta por los arcanos del Torero.


La Escuela Taurina de la Diputación de Málaga culminó ayer un gran año de buen trabajo, vimos un gran espectáculo por cuantos pisaron el ruedo y no olvidamos los triunfos alcanzados por sus pupilos, entre ellos, Fernando Rey al que también vimos en apoyo a su Escuela en el tendido.

Se lidiaron 5 novillos de la Ganadería de Antonio Macandro que dieron un excepcional juego en las manos de los cinco Toreros que se pusieron delante, rezumando lo más importante en la cara del Toro: Torería.

Nuestro Maestro, como si de un chaval más se tratara compartió quite, brega, y hasta auxiliaba en el desalojo de alguna banderilla abandonada. Paladeamos el sabor en la misma esencia, el sabor de la Torería añeja, de la sapiencia que refleja las antiguas piedras que formaron templo del toreo, junto a la ilusión y la renovada esperanza que es la apuesta de un hombre y un toro.




 Entre la pléyade de jóvenes Toreros, Fernando fue cátedra práctica, conocimiento y maestría en el uso de terrenos, distancias, colocación, toques, alturas, ritmo, cadencia… en definitiva, Torería.

 Su grandeza, la grandeza del Toreo también lleva implícito el altruismo,  paradigma de la entrega,  ceder la última serie, la más definitiva, cuando todos esperábamos el momento de estallar en el álgido punto final, la conclusión de la argumentación de su obra; cede la muleta a un alumno de la Escuela, a Juan Carlos Benítez, que le enjaretó al novillo que pedía la docta espada de su lidiador, dos series de ilusionante amanecer de un joven Torero que pasea por Málaga y posee grandes cualidades como el resto de compañeros que no pudieron ese día hacer el bonito y añorado paseo junto al Maestro.


Fue, tras el alumno, cuando sin rehuir la responsabilidad de ser matador, a un toro ya pasado de suerte, y con el publico saboreando en su interior lo sentido, saboreando tantos conocimientos y tanta capacidad de llevarlos a la práctica,  cuando Fernando nos despierta del ensimismamiento de su toreo, con un volapié que hizo rodar sin puntilla a que dominado y entregado había sido su medio y su “médium” para darnos una lección más de un sentimiento que no conoce fin: Una lección de Torería. 


El resto, fue seguir disfrutando del toreo en las manos de sus alumnos, supieron hacernos pasar una tarde de Toros que guardaremos los aficionados con el cariño que esto de sentir el toreo tiene.

 Vimos a Adolfo Ramos, un Torero de Málaga, un Torero que gasta el perfume caro que tiene el buen Toreo, seguro, variado, artista; supo entender todo lo que respiraba su enemigo, y supo ilusionarnos a tantos que creemos en el Torero que queremos ver, ya nos preguntamos, aquello de ¿Adolfo cuando otra vez?

El tercer novillo le correspondió a Joaquín Galdós, un Torero de Perú, que se hace en nuestra tierra, la Málaga abierta al mar, a la cultura y la que acoge como hijos a cuantos se han enamorado de ella y han sentido que es su casa. Joaquín fue propuesto por la Escuela Taurina de nuestra ciudad y para más honra,  fue el ganador en el certamen internacional de Escuelas Taurinas celebradas este verano y que como premio tiene nada más y nada menos que un puesto en nuestra feria. Galdós es poderoso y firme en su toreo, se siente rebosante de afición, derrocha fantasía cada vez que mira al Toro y podemos esperar a  este otro malagueño adoptado, con toda la esperanza con la que el también vendrá próximamente a nuestra tierra.


No lo tenían fácil los dos más jóvenes que quedaban conforme la tarde transcurría. El nivel estaba por las alturas cuando le toca, además ante sus paisanos demostrar que Benamocarra tiene Torero, y así José Antonio Lavado mordió de rabia al demonio disfrazado de ángel negro, como se muerde a y escupe lo malo y sólo saboreó y supo disfrutar, y hacer disfrutar a sus paisanos de su arrebatado y entrega Torera, fue inteligente y artista;  supo estar a la altura de los quilates que se respiraban, rebosante de valor hizo vibrar a cuantos estábamos y mató a ley.

Muy tranquilo, pausado, vimos a José Antonio “El Lauri”, otro Torero, reposado hasta en las largas cambiadas de rodilla que enjaretó. Vimos la grandeza que el toreo tiene aún en su cuerpo pequeño por crecer. Supo administrar las teorías y las prácticas que el Maestro nos demostró en el primero y también, a ley, como el restos de Toreros, de Málaga, salir por la puerta de esperanza que ayer fue la de la plaza de Benamocarra, un pueblo que olía a Torero desde aquí desde las playas de Málaga y que supo atraer y hacernos disfrutar a cuantos aficionados en pasional peregrinaje nos adentramos en el corazón de la Axarquía, en el corazón de la Torería.


Gracias Maestro