lunes, 14 de octubre de 2013

Aproximación a la Ganadería de Pablo Romero


Aproximación a la Ganadería de Pablo Romero
Por Francisco Guerrero



Si hay una Ganadería que tenga un vínculo especial con Málaga creo que, sin duda alguna, esa es la Ganadería de Pablo Romero. ¿Por qué ha existido esa vinculación con nuestra plaza? Realmente no lo sé, quizás haya sido por las buenas corridas que ha lidiado en nuestro coso; quizás  el número de años que ha venido; puede que sea la corrida que, cuando aún llevábamos pantalón corto y tras el bombero torero, veíamos desencajonar en el ruedo.  Pero también ha sido un cariño de ida y vuelta; en la Ganadería existía un cercado con el nombre de nuestra Plaza de toros y en palabras del actual Empresario, el embarque de la corrida para Málaga era un motivo para acercarse a la finca para ver a los “toros guapos” como los definió, creo que muy acertadamente, algún periodista.
Pero quisiera que estas líneas, intentaran acercar un poco a la historia de esta  especial vacada.
En pleno Siglo XVIII, la orden de los Cartujos establecida en Jerez, tenía gran fama en la cría de ganado caballar así como en el ganado bravo, lo cual hizo que otras órdenes religiosas como los Dominicos del Monasterio Sevillano de San Jacinto, les compraran ganado y siguieran su ejemplo.   En 1762, parte de ese ganado lo compra el Presbítero de Rota,  Marcelino Bernaldo de Quirós y Galle, quien había trasladado desde Tudela (Navarra), una punta de vacas de esa raza en un viaje de seis meses hasta la localidad gaditana.   
Llega nuestro Presbítero a debutar en la Plaza de Madrid el 7 de Junio de 1790, el buen juego demostrado por sus toros hace que se fije en ellos el entonces famoso picador Francisco Gallardo, quien adquiere la ganadería y la traslada a su localidad, el Puerto de Santa María mejorándola de tal manera que constituirá una de las razas básicas del toro de lidia.
Continúa la fama del ganado y a la muerte de Francisco, se hacen tres lotes de los cuales el primero se extingue, el segundo lo adquiere D. Juan Miura y el tercero se vende a José Luis Alvareda y Pedro Echeverrigaray  en cuyas manos permanece hasta la muerte del primero en 1842, siendo su parte vendida a D. Juan Miura.  El resto del ganado va pasando de mano en mano hasta que en 1875, el terrateniente sevillano D. Felipe Pablo Romero adquiere una ganadería bastardeada, con gran mezcolanza y baja de casta y poderío.  Su afición, la dedicación que le presta, así como la rigurosa selección que realiza, hace que en pocos años la vacada vuelva por sus fueros.   Debuta en Madrid el 9 de Abril de 1888 de la mano de Lagartijo, Manuel Hermosilla y Guerrita.
Un momento interesante en la historia de la ganadería se produce, según algunos estudiosos, en 1918 cuando D. Felipe Pablo Romero es nombrado albacea testamentario de su cuñado el Marques de Saltillo, cuyas fincas eran colindantes; la aparición del pelo cárdeno en la ganadería y la desaparición del colorado y berrendo en colorado, hace que se comente el posible cruce de ganados.  Igualmente en 1940, parece ser que pudo producirse un posible refresco con ganado de Gamero Cívico.
Aunque la tauromaquia desde el siglo XIX ha ido evolucionando, esta ganadería siempre ha contado con el beneplácito de los toreros, y si debutó con Lagartijo en Madrid, todas las figuras desde entonces han querido  torearla; sirva como ejemplo Manolete quien en 1940, en plena postguerra donde el toro que llegaba a los 300 kilos era un prodigio, mató en el Puerto de Santa María un Pablo Romero de 380 kilos ó Antonio Ordoñez, quien para su reaparición en Madrid en 1965, eligió esta misma ganadería.
Hay un dato sin embargo interesante, solamente un torero ha sido capaz de encerrarse en solitario con este ganado y fue el diestro Algecireño Miguel Mateo “Miguelín” en la plaza de Jerez.
El 1 de Enero de 1998, el último representante de la familia, vende la ganadería a una Sociedad llamada “Partido de Resina” quienes la mantienen hasta la actualidad.